Los humedales en el ecoturismo

Nuestro país posee una enorme riqueza natural que lo convierte en un destino turístico sumamente atractivo, pues muchas personas vienen en busca de aventurarse entre sus montañas, volcanes, playas y ríos, y a maravillarse ante su gran biodiversidad. Sin embargo, esta percepción hacia nuestro país no siempre existió, sino que nació cuando las personas abrieron los ojos ante su gran belleza natural, y se ha ido construyendo a lo largo del tiempo.



La historia cuenta que alrededor de los años sesenta, una gran cantidad de estudiantes extranjeros llegaron a nuestro país para formarse en la rama de ecología tropical mediante la Organización de Estudios Tropicales (OET), por lo que estudiar nuestra biodiversidad los incentivó a correr la voz sobre las maravillas naturales de Costa Rica, para que otras personas también pudieran conocerlas. Fue entonces como muchos biólogos y naturalistas costarricenses percibieron el gran potencial económico que el turismo naturalista podía generar, siendo una excelente herramienta para la conservación y a la vez, una forma de mejorar la economía de los pobladores de zonas rurales, que muchas veces debido a la pobreza acudían a actividades como la deforestación y la cacería para generar ingresos. Fue entonces como nació el concepto de ecoturismo, pues las personas empezaron a entender que proteger los recursos naturales y utilizarlos de forma sostenible, podía representar una fuente económica de gran importancia para nuestro país, especialmente para los pobladores locales de las zonas turísticas, quienes a través de este nuevo concepto de turismo se han involucrado cada vez más (Bien, 2010).

A nivel gubernamental, el país también adoptó una serie de políticas en pro de la conservación de nuestra gran riqueza natural, y para el año 1998, mediante el artículo 22 de la Ley de la Biodiversidad N° 7788, se creó el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) una dependencia del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), encargada de de gestionar de manera sostenible los recursos naturales de nuestro país. De esta forma alrededor de un 25% del territorio fue dedicado a parques nacionales y reservas naturales, distribuidas entre 11 áreas de conservación.

Dentro de estas áreas protegidas, los humedales se han convertido en un gran atractivo principalmente para los observadores de aves, entre los cuales podemos mencionar el Parque Nacional Palo Verde y el Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Caño Negro, reconocidos por ser puntos importantes de visitación de aves acuáticas migratorias. Además, se han popularizado actividades como el rafting, que tiene un gran auge en ríos como el Reventazón y el Sarapiquí.

                             

                                Aves acuáticas en el Parque Nacional Palo Verde

 

Rafting en el río Reventazón


Actualmente, el turismo representa una de las principales fuentes de ingresos para el país, y según datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), para el año 2019 se registraron más de 3.1 millones de visitantes, lo cual se atribuye en gran medida al modelo turístico costarricense.


Bibliografía

Bien, A. (2010). El ecoturismo forestal como influencia positiva en el desarrollo social y ambiental de Costa Rica. Unasylva, 61(236), 49-53.




Comentarios

  1. Que interesante la información!
    Sería super importante aprovechar las visitas de personas a los distintos parques nacionales o reservas, para mantener campañas sobre el desecho de residuos sólidos, con el propósito de evitar la acumulación de basura en playas u otras zonas, además de respetar y conservar a las especies que habitan esos sitios.

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